Corpus Christi: así se vive la fiesta en Cusco

Wednesday May 29, 2013
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Corpus Christi: así se vive la fiesta en Cusco

El Corpus Christi es una de las celebraciones más importantes y emblemáticas de la ciudad imperial, donde se congregan vírgenes y santos, patronos de los barrios más importantes, como casi todas las celebraciones cusqueñas, esta también funde antiguas tradiciones incas con la liturgia y ritual católicos. Junto a los santos que llegan de los diferentes barrios, cargados en andas por jóvenes y adultos a modo de penitencia y devoción, decenas de enmascarados bailan sin cesar al ritmo de la música. Llegan a la Catedral para encontrarse con el cuerpo de Cristo, que a modo de hostia se conserva en una enorme custodia de oro y plata de casi 30 kilos de peso.

Miles de personas abarrotan la Plaza de Armas, apostándose en las gradas de la catedral y muchos otros acompañan a las cuatro vírgenes y los 15 santos que forman parte de una de las procesiones más importantes del interminable santoral cusqueño. Por eso el Cusco siempre está de fiesta, ya sea en la ciudad, en un barrio, en un pueblo o en una comunidad perdida en las alturas. Y durante los meses de mayo, junio y julio más, por ejemplo, la peregrinación del señor de Qoyllur Riti a las faldas del Sinakara, el Inti Raymi o las festividades de la Virgen del Carmen.

MOMIAS Y CUYES

La tradición viene de hace muchos años. Por un lado, los incas tenían la costumbre de sacar a sus momias (las cuales eran veneradas) en procesión por el Huacaypata o plaza mayor y de manera rendían culto al sol, porque estaban cercanos al solsticio de invierno del 21 de junio.
Por otro lado, la fiesta del Corpus Christi nace en la Edad Media, a mediados del siglo XIII, para conmemorar la Eucaristía y el cuerpo de Cristo que se exhibe en ella. La fecha en que esta se celebraba en el santoral católico también era cercana a la festividad que los incas realizaban en el centro del Cusco. Los españoles, de esta manera, tuvieron la oportunidad de oro para prohibir a las momias en procesión y, a su vez y para que todo quede claro, sustituirlas por las imágenes de los santos y vírgenes católicos. Desde entonces, cada vez que se celebra la fiesta del Corpus, la Plaza de Armas se adorna con banderas del Tahuantinsuyo, y con altares formados por espejitos, telas de colores e imágenes de patronos, los que en procesión se van desplazando entre una marea de gente. La fiesta se celebra 60 días después de la resurrección de la Pascua, siendo su día central el jueves, exactamente después del Señor de Qoyllur Riti.

Como toda fiesta, también tiene su comida típica celebratoria, quizá una de las más peculiares del sur del país: "el Chiriuchu", que significa comida fría. Consiste en un plato que consta de cuy, queso, huevera de trucha, algas, maíz, charqui, cau-cau, rocoto relleno y torrejas de harina de maíz. Solo se consume durante el Corpus Christi, en las casas y en los puestos que por ese día abarrotan la Plaza San Francisco. Un buen final para una fiesta donde se muestra todo el esplendor, de bailes y danzantes, que posee la Ciudad Imperial.

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